Uno de los proyectos en los que estamos trabajando estos días, y que nos tiene dedicados prácticamente al 100%, es la fabricación de puertas, ventanas, lucernario y muebles para la escoleta de Llubí. Toda la fabricación es artesana. Así, cada elemento se está produciendo de manera única, cada barra, pincelada de laca, en fin, cada detalle se está realizando con esmero y con mucha ilusión por formar parte de la cadena de producción de este proyecto. Éste es, quizás, el proyecto municipal más importante de la última década, y también el más esperado.

Hay muchos factores que nos hacen sentir orgullosos de este encargo. Algunos de estos factores son el convencimiento del valor de la arquitectura en la vida de las personas, en su estado de ánimo, en su sentido de pertenencia y, por supuesto, en el impacto positivo sobre el marco urbano, sobre todo cuando se apuesta por la madera.

Arquitectura, espacio públicos y cohesión social

La nueva escoleta de Llubí es un buen ejemplo de por qué la apuesta por el talento, por la arquitectura decidida, la sostenibilidad y la creatividad son excelentes elementos de cohesión social que se van tejiendo en torno a los espacios públicos.

El proyecto no sólo contó con un seguimiento ciudadano desde el principio, sino que implicó a los vecinos en el proceso de elección del proyecto más apropiado, el cual se llevó a cabo a través de un concurso de ideas.

El proyecto ganador fue el presentado por los estudios de arquitectura Aixopluc y Aulets. Una simple búsqueda en Google nos acerca al resto de propuestas presentadas. Varias cosas destacan del proyecto elegido, como el hecho de que se han atrevido a presentar un proyecto innovador, estéticamente atractivo y con una apuesta decidida por la utilización de madera como uno de los elementos principales de la estructura constructiva.

 

Los arquitectos han cuidado cada detalle para que, de manera natural, se aproveche el máximo de luz “de levante y poniente”, así como una “precisa ventilación cruzada y una regulación del intercambio energético con el entorno inmediato”. Cabe destacar que la nueva escoleta está ubicada un el núcleo urbano, sin edificios de grandes alturas alrededor y con casas de estilo tradicional con corrales al fondo y pequeños huertos.

Confort óptimo

Concretamente, los arquitectos describen su proyecto así: “sobre una base de piedra de Santanyí en los planos horizontales, y de marés en los verticales, se construye una estructura de entramado ligero de madera, que aprovecha sus grandes cantos y sección esbelta para configurar interiores adaptados a cada necesidad específica (…). La gran inercia térmica de este basamento pétreo y el aislamiento térmico de la cubierta de madera conforman unos espacios interiores, porches y umbráculos que dan el confort óptimo según cada estación y situación climática diaria, para que los niños crezcan, aprendan y jueguen en un hábitat que les ayude a desarrollar todas sus habilidades individuales y grupales.

Materiales

Para este proyecto estamos trabajando especialmente con pino de Oregón, un material ligero de veta vistosa, apropiado para exteriores por su resistencia.

Como resultado, este edificio multifuncional ya da sentido de pertenencia a los vecinos. El municipio contará con un edificio destacado arquitectónicamente hablando, lo cual da valor añadido a su planificación urbanística y, quizás lo más importante es que los pequeños pasarán en un edificio hermoso y agradable gran parte del día y de sus vidas…

Ojalá el ejemplo de Llubí se reproduzca en otros municipios y que las administraciones púbicas apuesten decididamente por el talento, la arquitectura y la sostenibilidad en la contratación de sus espacios públicos.

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